Pocas palabras para una vida
En un curso que realizaba de escritura creativa, leimos un día este fragmento del libro Un mundo Peligroso escrito por Felipe Benítez Reyes. De vez en cuando me viene a la cabeza este pequeño relato, en el que se dice tantoen tan poco. Por eso, quiero ponerlo aquí y compartirlo.
Pocas palabrasque resumen tres vidas.Simplemente fascinante.
Lo remata la cabeza de un caballo encrespado, con su agitada crin y su relincho congelado en la plata.
Perteneció a mi abuelo. Lo tenía sobre la mesa de su despacho y con él abría los sobres certeramente, con limpieza de maestro de esgrima: el papel sufría una herida invisible. Cuando hundía la hoja en el sobre, la cabeza de caballo parecía cabalgar como una figura de guiñol.
A la muerte de mi abuelo, el despacho lo ocupó mi padre. El abrecartas no lo utilizaba: una secretaria le presentaba cada mañana la correspondencia ordenada en una carpeta.
A la muerte de mi padre, no pude ocupar su despacho, pero me traje a casa el abrecartas. Yo quisiera utilizarlo tan hábilmente como mi abuelo. Cada día acaricio la cabeza de plata de la bestia.
Desde hace años espero alguna carta para ir practicando.

